The Story Of Us Conocidos

Conocidos.

Summer y yo nos fuimos a mi casa. Linda y Anthony –que ya habían regresado de su fiesta- estaban preparando algo para cenar. Mi hermanito ya estaba en pijama y se veía algo cansado. Le dije a Linda nuestros planes para acampar y estuvo de acuerdo pero de todos modos tomó el teléfono y llamó a la mamá de Summer para decirle que ya estaba al tanto y que no se preocupara, mientras preparaba quesadillas para todos en el parque pues siempre había pensado que las baguettes no eran suficientes.

Subimos a mi habitación y nos desmaquillamos y quitamos los disfraces. Le presté a Summer un pants y una playera para dormir y yo me puse algo similar.

-Espera… ¿dónde dormiremos? No nos pusimos de acuerdo para llevar sleepings o algo. –me dijo Summer.

Después de varias llamadas, acordamos con los demás que nosotras llevaríamos 6 sleeping bags y mi casa de campaña; Matt llevaría la suya, que era más grande y su sleeping. Byron y Steve llevarían cobijas, salchichas y malvaviscos; Chase refrescos y botanas, y Gabriel llevaría linternas con baterías extras y carbón para la fogata. Cada quién llevaría su propia almohada y lo que fuera a necesitar en la noche.

Era demasiado lo que llevaríamos de mi casa, así que Linda le pidió a Mason que nos llevara al parque. Cuando terminábamos de cargar la camioneta apareció Vanessa con las llaves en el porche.

-Wow –dijo al ver todo lo que llevábamos.- ¿Se mudan al parque o qué?

-Algo así. –respondió Summer.

-¿Y Mason?

-Decidió darse un baño de último minuto, -puso los ojos en blanco-  así que yo las llevaré. ¿Están listas?

-Creo que sí. –salté en la camioneta y nos dirigimos al parque.

Recibí un mensaje de Linda, recordándome por enésima vez que si necesitábamos algo llamáramos para pedírselo.

Al llegar al parque vimos que Chase y Matt ya estaban ahí esperándonos.

-¿Quién es el rubio? –preguntó Vanessa mirando fijamente a Chase.

-Se llama Chase, es nuevo. –respondí. –Oye, gracias por traernos. Nos vemos mañana.

-Vale. Buenas noches.

En cuanto bajamos las cosas, mi hermana se echó en reversa y regresó a la casa. Los chicos armaron las tiendas de campaña y acomodaron los sleeping bags en ellas, mientras Summer y yo juntábamos palitos y esperábamos a Gabriel  para hacer una pequeña fogata. Llegaron Byron y Steve con Gabriel pisándoles los talones.   

Nadie había reparado en el hambre que teníamos hasta que nos sentamos alrededor de la fogata y sacamos toda la comida que habíamos llevado. Arrasamos con casi todo y nos dimos cuenta de que para el desayuno sólo nos quedaba medio paquete de salchichas y 7 malvaviscos.

Después de cenar comenzamos a contar chistes y anécdotas de la escuela. Descubrimos, con gran asombro, que Gabriel hace todo tipo de cosas: hace maquillaje como el que traía y que ya se había lavado, dibuja a carboncillo, a veces hace ejercicio, toca la guitarra y está pensando hacer una banda, cosa para la que Matt y Chase le preguntaron si podrían pertenecer a ella cuando la formara, Gabriel, encantado dijo que sí.                                                                                                                            Eran casi las 12:30 y aún teníamos bastante energía.

-Rayos, ¿alguien se sabe historias de terror?- preguntó Steve.

-Sí, o ¿alguien trae libros de terror?- Matt preguntó mientras Summer gateaba para acurrucarse a su lado. Todos me miraban.


Me sonrojé mientras sacaba un viejo libro con historias de terror de mi mochila. Era bien sabido (casi por todo Crystal Springs) que a mí me gustaba mucho leer, pues solía cargar un libro a donde fuera. Busqué una historia que en lo personal me hubiera aterrado considerablemente y escogí “El Gato Negro”. Hicimos un círculo y nos fuimos turnando para leer en voz alta. Cuando terminamos con esa, seguimos contando historias que hubiéramos escuchado por ahí; comenzamos con historias mediocres como la trama de “El día 32”, pero terminamos bastante asustados con una que contó Gabriel sobre un asesinato en la casa de los vecinos de sus tíos –que podía jurar era cierta,- hace 3 años.

Terminamos las historias muertos de miedo, pues al fondo del bosque del parque se escuchaban sonidos de pájaros y de repente se oían gritos, aunque eran solo gatos peleando. Ya casi eran la 2:00 de la madrugada así que apagamos la fogata y nos fuimos a dormir, Summer y yo en una tienda, y Byron, Steve, Chase, Gabriel y Matt en otra.

Summer se tumbó encima de su sleeping, viendo hacia arriba y con los ojos cerrados; yo me metí en el mío, pero cuando estaba a punto de caer dormida Summer me preguntó en voz baja:

-Con que Gabriel ¿eh?

-¿Qué pasa con él? –pregunté adormilada.

-No lo sé, tú dímelo. Te fuiste con Byron y regresan con Chase Y con Gabriel.

Intentando no darle importancia dije:

-Ya sé. Nos encontramos a Chase cuando íbamos a la cafetería y se me ocurrió invitarlo, pero no llevaba disfraz, así que fuimos a mi casa a buscar algo que le quedara, y cuando salimos de ahí vimos a Gabriel, y Byron tuvo la brillante idea de hablarle… y después de invitarlo.

-Bueno, supongo que ambas sabemos por qué aceptó la invitación y porqué accedió a quedarse a dormir también.- Se notaba en su voz que tenía esa sonrisa pícara en la cara, como si fuera por mí por quien Gabriel decidió quedarse.

-No seas tonta, fue con nosotros porque lo animé a hacerlo, sí. Pero seguramente fue por Matt y tal vez por ti por quien se quiso quedar a acampar.- respondí a la defensiva.

-Como sea, supongo que es todo un logro que haya dicho que sí. Ya sabes, casi no nos habla en la escuela y menos cuando lo vemos por aquí. Creo que le hará bien socializar un poco.

-Debe tener más amigos, ¿no crees?- de repente me preocupo porque, ciertamente, nunca lo he visto con más de 2 chicos hablando en la escuela, y ninguno de ellos vive en Crystal Springs.

-Sí, seguro que sí. Pero no le vendría mal convivir con personas que viven en el mismo fraccionamiento, ¿no crees?- de nuevo insinuando que debería hablarme más, aunque evidentemente le resulte incómodo- Ya sabes, con un poco de tiempo y si todo marchara bien, podrías hacerte su novia, ¿no?

Y como era de esperarse, llegamos al punto de la conversación en que intenta hacerme cambiar de parecer sobre Robert.

-Basta Summer. Estoy con Robert y la verdad me cansa que siempre estén tirándole mala onda. Ya se lo dije a él, y ahora te lo digo a ti: De verdad me esfuerzo en que se lleven bien, aunque parezca que los alejo con cada acción.

-Está bien, lo siento y, sabes que también intento llevarme bien con él pero tiene algo que no puedo tolerar: la forma en la que te trata, amiga, no es la de un buen novio. Siempre parece estar aburrido y he notado que deja de poner atención cuando empiezas a hablar de tus cosas.- antes de que pudiera decir nada, me preguntó- Dime una cosa Ali, ¿cuándo fue la última vez que te escuchó, o que te dijo que te quería, o que te preguntó cómo había estado tu día? O, ¿Alguna vez ha llegado a abrazarte solo porque sí?

Me dejó sin palabras. En realidad hacía mucho que no hacía nada de eso, y de ser espontáneo en algo… más de lo que pudiera recordar.                                                                                                         Aunque fuera duro, eso era lo que me gustaba de Summer, me decía las cosas como eran y podía dejarme pensando seriamente en lo que había dicho. Para mí, ella, Meryl y Byron, eran como unos espejos en los que veía mis verdades, mis secretos, mis debilidades pero también mis habilidades, mis “puntos a favor”, y lo veía todo claro y directo.

No pude responder porque para cuando había asimilado todo eso, la respiración de Summer se había tornado pausada y profunda y no hacía más que arrullarme, así que no tardé en quedarme dormida.

Me desperté a las 5:00 de la mañana pero me quedé acostada hasta las 5:30. Cuando decidí que no podría conciliar el sueño de nuevo me levanté y salí de la tienda intentando no hacer ruido. Era tan temprano que no se notaba señal alguna de movimiento en la otra tienda. Me fui a sentar a un lado de donde estaba la fogata y me calenté un poco las manos con la madera y el carbón que aún estaban tibios.                                                                                              Unos 10 minutos después de haber salido escuché unos pasos, indicando que alguien se acercaba desde el fondo del parque. Era Gabriel. No tenía pinta de haber dormido ni una hora. En cuanto me vio se detuvo en seco, pero viendo que no podía irse a ningún otro lugar como hacía siempre que nos veíamos, siguió caminando hasta llegar a mi lado.

-Buenos días. –dije alegre y soñolientamente.

-Hola Ali. ¿Puedo sentarme?

-Claro.
Se sentó justo en frente de mí, dejando la fogata entre nosotros. Nos quedamos en silencio y, cuando bostezó por tercera vez le pregunté:    
-¿Dormiste bien? Te ves cansado.

-No, en realidad no pegué el ojo en toda la noche.

-¿Ah no? ¿Por qué? Los chicos roncan demasiado ¿no?- lo pregunté medio a broma, aunque sabía perfectamente que Byron roncaba de lo lindo.

Mi comentario le dio un poco de gracia y esbozó una media sonrisa que lo hacía ver más guapo.

-Sí, en parte fue por eso. –suspiró- Claro que también me siento un poco estresado por los exámenes, tengo el presentimiento de que no me fue bien en por lo menos 2, y mis padres se ponen cada vez más estrictos con eso.- bajó la mirada, un poco avergonzado y se puso a jugar con sus dedos- Dicen que si no logro subir mis calificaciones me enviarán a una escuela militar, o algo parecido.

-¿Qué? ¿Sólo por no sacar buenas calificaciones en todos los exámenes?- no lo podía creer, ni siquiera mi padre llegaba a ser tan estricto con mis hermanos y conmigo.

-Bueno, no es del todo por las calificaciones. Tampoco les agrada la forma en que me visto, la música que escucho ni el hecho de que casi siempre esté solo. Creo que piensan que pertenezco a una secta o algo así.- levantó la vista y me miró con esos ojos cafés tan hermosos y profundos- Ya no sé qué hacer.

-Pues eso no va a pasar. ¿Sabes qué? Yo te ayudaré. Puedes decirme qué se te dificulta y yo te puedo ayudar… digo, si quieres. Así no estarás tanto tiempo solo y tus padres no te mandarán a esa escuela militar.  A menos que utilices tu tiempo a solas para meditar o… planear algo malvado. Jajaja.

-Jajaja. Ahm, bueno, suena bien, gracias. Pero no quisiera incomodarte o hacerte perder tiempo en el que podrías estar con Summer o con… tu novio.

Desde la noche anterior no había pensado en Robert y me sorprendió muchísimo su comentario, a juzgar por el tono en que dijo esas dos últimas palabras, pude notar que a Gabriel tampoco le agradaba. De todos modos, me alegró que accediera a que le ayudara; sería una forma de pasar más tiempo con él e ir descifrando mejor quién era Gabriel Stewart.                                                                                                                Hum, Byron no se lo iba a creer y Summer me atacaría con preguntas cada que se le presentara la ocasión…

Nos quedamos callados esperando a que los demás despertaran.                                              

 Una vez que todos hubieron despertado desayunamos lo que quedó de la noche anterior, recogimos el campamento y nos fuimos a nuestras respectivas casas a pasar el resto del fin de semana. Summer y Matt me ayudaron a llevar todo a mi casa.

-Oigan chicas, ¿no escucharon anoche unos ruidos extraños al fondo del bosque?- preguntó Matt al llegar a la esquina de mi calle.

-No, no escuché nada, pero debieron ser los niños asustándose entre sí.- le dijo Summer, luego, se volvió hacia mí y dijo:- Bueno Ali, ya es noviembre y cumples 16 años… ¿Planeas hacer algo para celebrar?

Cierto, cumpliría 16 años y sería buena idea organizar algo para celebrarlo con amigos y familia… aunque en familia solo fueran mi padre, mis hermanos y Linda. Si quería hacer algo debía moverme rápido.

-Bueno, no había pensado mucho en eso y ya no tengo mucho tiempo, quizá lo mejor sería no pensar en fiesta y hacer más bien una cena como la de Anthony.- no hizo falta que dijera nada, en cuanto vi su expresión me di cuenta de lo que diría.- Aunque, si me ayudaras, tal vez lograría organizar una fiesta pequeña…

-¡¡¡Síííí!!! Por supuesto que te ayudaré, lo habría hecho aunque no me lo hubieras pedido. -lo sabía-Podemos rentar una de esas casas que usan específicamente para fiestas, hablar con Mac o Kurt para que preparen tu cena y contratar alguna banda para que toque. Confía en mí, todo será perfecto.

-Bueno, gracias, pero Summer… no quiero que te desesperes ¿de acuerdo? Ya sabes lo que pasó con la fiesta de Matt hace 3 años. –tuve que recordarle por enésima vez ya que por tanto estrés que había cargado, casi no había disfrutado la fiesta y había estado a punto de desmayarse- Y, pensándolo bien, me gustaría que fuera en mi casa, en el jardín. Tal vez sería bueno que consiguieras ayuda, o bueno, que no lo hicieras todo tú sola. Desde luego yo te ayudaré, dado que la fiesta es para mí.

-Sí sí, como digas Ali. Pero te recuerdo, que estaba sumamente nerviosa por los exámenes y porque ése mismo día cumplía 1 año con él. –dijo tomando de la mano a Matt y dándole un beso rápido en la mejilla- Y por supuesto que no, no permitiré que te metas en esto. Si es para ti, tiene que ser como si fuera sorpresa. Matt me ayudará, ¿no amor?

-Claro, es una buena idea. Ali, tienes que hacer como si no supieras nada sobre esto y quedarte al margen del asunto, yo le ayudaré a organizarlo todo.

-De acuerdo chicos, son muy amables, gracias.                                                    Por un momento creí que se había olvidado del tema pero Summer no era tonta y de seguro estaba esperando el momento adecuado para decir algo sobre Gabriel.

-Y ahora… habla. ¿De cuánto me perdí de tu conversación con Gabriel?

-¿Qué? No sé de qué me hablas. –intentar evadirla era inútil pero no perdía nada intentándolo.

-Oh, vamos Ali, todos escuchamos que estabas hablando con él ésta mañana. –ésta vez fue Matt quien intervino- Aunque, no sé tú, amor, pero yo escuché sobre que lo ayudarías a estudiar…

-Sí, eso mismo escuché. ¿De qué se trata, Ali? – preguntó Summer inquisitiva.                                                                                                                                             Sería inútil negarlo, así que no me quedaba de otra más que confesar.

-De acuerdo, de acuerdo. Pero por favor, ahórrense las bromas tontas ¿ok? –los miré a los ojos y me aseguré de que sus miradas fueran sinceras- Gabriel me dijo que ha tenido problemas con sus padres por sus calificaciones y por su forma de ser. Dijo que si no sube sus calificaciones lo mandarán a una academia militar, así que me ofrecí a ser su tutora en las materias en las que necesite ayuda.

-Bueno, lo de las calificaciones es entendible pero… ¿por su forma de ser? –dijo Matt algo molesto- No veo nada de malo en ser algo solitario. Es más, hasta podría ser algo bueno. Darse tiempo para estar consigo mismo, pensar en distintas cosas y meditar… todo eso me parece bastante normal.                                                            

Summer y yo nos quedamos impactadas por esa observación. Normalmente Matt no se enfadaba por lo que pensaran los demás, y menos de lo que pensaran sobre otras personas.

-Eso mismo dije yo, pero al parecer a sus padres no les agrada su soledad. –me encogí de hombros- En fin, el caso es que lo voy a ayudar a estudiar y, tal vez así, sus padres verán que no siempre está solo y no tendrá tantos problemas.

Al llegar a mi casa vi que el coche de papá ya estaba en la entrada, seguramente Jonathan y él acababan de volver. Abrí la puerta de la casa y salió un olor a hot cake de la cocina. Matt, Summer y yo dejamos los sleepings en la sala y entramos a saludar; estaban todos menos Linda.
Papá saludó a mis amigos con el mismo entusiasmo de los sábados en la mañana…excepto que era jueves.

Cuando mis amigos se fueron, regresé a la cocina a sentarme un rato con mi familia; luego subiría a guardar todo lo que llevé al parque. Comenzaba a sentirme cansada por la falta de sueño.

-¿Dónde estuviste Alison? –preguntó mi padre mientras dejaba su taza de café en la mesa y yo tomaba asiento.

 -Acampé en el parque con mis amigos, papá.

-¿Con el permiso de quién?

-De Linda…

-¿Y yo? ¿Estoy pintado? –ya sonaba molesto- Soy tu padre y es a mí a quien deberías pedir permiso.

-Pero si nunca estás…

-Pudiste haberme mandado un mensaje.

-Nunca los ves.

-Entonces debiste pedirme permiso antes de que me fuera.

 -¿Sí? Bueno, tal vez si no hubieras huido con Jonathan a Los Ángeles para ausentarte en la fiesta de Halloween de Anthony te hubiera podido pedir permiso a ti. Fue algo improvisado y, para variar, en tu lugar estaba Linda y a ella sí que le pedí permiso.

-¡No te atrevas a hablarme de ese modo, jovencita! ¡Soy tu padre y me tienes que respetar! Aparte, no tengo pruebas de que Linda te haya permitido acampar.

Respira, Alison, respira.

-Te respeto, pero tienes que cumplir con tus obligaciones precisamente como eso, como nuestro padre. – era inútil, ahora de verdad estábamos enojados- De tus cinco hijos, no solo de Jonathan y de los gemelos. Además, puedes preguntarle a Linda cuando quieras… ¿Dónde está?

-¡Oye! –dijo Vanessa mientras tomaba un hot cake de la charola del centro de la mesa. –Eso no es justo.

-Tú no te metas Vanessa. –dijo mi padre, morado de ira- Alison, estás castigada hasta que se demuestre que de verdad tenías permiso para salir y no lo estás inventando todo.

-¿Me crees mentirosa? No tengo porqué mentirte.

-Eres una adolescente y tu prioridad debería ser estudiar y sacar buenas calificaciones.- con eso quería decir que las boletas ya habían llegado a su correo electrónico- Has estado descuidando la escuela, ¿verdad? Es como si ya no te conociera…

-Saqué puros nueves y dieces.

-Pues todos deberían ser dieces.

-¡¿Es que acaso nada de lo que hago te parece bien?! Todo siempre parece ser incorrecto o sin sentido para ti. –las lágrimas empezaron a aflorar en mis ojos- Estoy cansada papá, desde que mamá murió no has hecho nada más que fastidiarme con que no hago nada bien. No has hecho nada que demuestre que me quieres, y yo…

Se me formó un nudo en la garganta y me quedé sin palabras. Miré a mis hermanos: Vanessa y Anthony me miraban sorprendidos; Mason tenía las manos debajo de la mesa y se las miraba; y Jonathan estaba imperturbable. Llegué a la conclusión de que no tenía sentido intentar seguir discutiendo con él, además de que no encontraba las palabras ni la fuerza para expresarme sin ponerme a llorar en serio, era más bien destructivo discutir frente a Anthony y no sabía dónde demonios se había metido Linda.                            

 Furiosa como estaba tomé mis cosas y me fui corriendo a mi habitación.  

 Una vez que estuve en lo que me pareció un lugar “seguro”, quise gritar, así que tomé una almohada y grité hasta desahogarme. Cuando me compuse, abrí la puerta del balcón y dejé que el viento me refrescara la cara y a la vez los pensamientos.                                                                                       Conecté mi iPod a las bocinas y presioné el botón de “shuffle”, la canción que empezó no podía ser más apropiada a como me sentía en ese momento: “Get it right” por el cast de una de mis series favoritas: Glee.

What can you do when your good isn't good enough, and all that you touch tumbles down?

Todo lo que le había dicho a mi padre era cierto. Desde que mamá murió parecía que todo estaba mal, por más que me esforzara no lograba que se sintiera orgulloso de mí.

Cause my best intentions keep making a mess of things. I just wanna fix it somehow.

Ya estaba cansada de su continuo rechazo hacía mí o Anthony. Él no tenía la culpa de nada. Nadie la tenía; nadie excepto el imbécil que iba manejando ebrio y se había estrellado con el auto de mi madre en una calle empinada cerca de Montecito.

But how many times will it take? Oh, how many times will it take for me to get it right?

Tan solo el pensar en mi madre; en los últimos recuerdos que tenía de ella; en las últimas palabras que me dijo antes de ir a ver algo de su trabajo a un pueblo que no estaba nada lejos de Luna Hills: “Te quiero mucho Ali, nunca lo olvides. Eres una gran niña, y cuando crezcas serás una gran persona. Cuida de tu hermano ¿si?”; en todos los planes que tenía… No lo pude evitar y me puse a llorar.

Can I start again, with my fate again? Cause I can't go back and endure this.I just have to stay and face mistakes, but if I get stronger and wiser, I'll get through this.

Lloré hasta quedarme dormida. Y dormí hasta que Vanessa entró a despertarme.

-Ali, papá dice que es tarde –me dijo en tono cauteloso y viéndome con tristeza- si sigues durmiendo no pegarás el ojo en la noche.

-¿Mmm? ¿Qué hora es?

-Casi las dos. Anda, levántate. –me estiré y me sequé las lágrimas que escurrieron por mis mejillas después de bostezar. -¿Estás bien?

-Supongo. –la miré. -¿Y tú?

-Yo sí. Fuiste tú la que dejó pensando mucho a papá.

-¿Qué pasó después de que subí?

-No mucho… papá nos miró a todos y como nadie decía nada, supongo que asumió que tenías razón. –bajó la mirada- Luego de terminar su café se fue a encerrar en el estudio, y no salió de ahí hasta hace rato que sonó el teléfono.

-Creo que ahora sí lo hice enojar, ¿no? –se encogió de hombros- Oye, a todo esto, ¿dónde está Linda?

-Salió con Bobby una media hora antes de que llegaran papá y Jonathan. Osea, como 45 minutos antes de que tú llegaras. Dijo que regresaba como a las 9:00.

-Eso lo explica todo. Bueno, cuando llegue y le explique a papá que ella me había dado permiso de acampar, todo estará mejor ¿no crees?

-Sí, eso espero… Ali… yo también extraño a mamá. –noté que su voz temblaba y que sus ojos se llenaban de agua, pero antes de que las lágrimas la traicionaran se limpió los ojos y me dijo muy seria- Date prisa, no querrás que suba a ver si ya estás despierta.