The Story Of Us Aquel Otono

Prefacio

Aquel otoño

Era otoño, apenas anochecía y una brisa propia de ese tiempo corría libremente por el pueblo, adentrándose cuando quería en un bosque cercano, en las casas, en los edificios, en el parque, en todo lugar al que quisiera entrar.

En el balcón de su habitación una chica de 15 años veía hacia el bosque del parque, al otro lado del fraccionamiento donde vivía. Deseaba poder estar ahí, observar las estrellas recostada en el pasto, sentir en su piel el frio de la noche y escuchar el viento entre los árboles. O al menos poder estar en el jardín de su casa sin que nadie la molestara.

Esa chica era yo, deseando como ya era costumbre, poder salir de casa e ir a la escuela. Ya sé, ya sé, suena extraño pero generalmente prefiero estar en la escuela o en la calle, que en casa... Ya comprenderás.

Entré a mi habitación dando pasos lentos y arrastrando los pies, corrí la puerta del balcón y me acerqué al tocador que se encontraba pegado a la pared de afuera de mi baño. Me senté en el banquillo y me puse a cepillar mi cabello, mirándome en el espejo.

Mirando todos los rasgos que tenía en común con mi madre: cabello castaño claro y ondulado con ciertos reflejos rojizos, ojos verde esmeralda, labios rosados y carnosos, nariz respingada y pequeña. Éramos prácticamente iguales. O eso me decían todos los que la conocieron.

Pronto se cumplirían 10 años de su muerte en un accidente de auto. Yo tenía tan solo 6 años, y no la recordaba tan bien como me habría gustado.

Terminé de cepillar mi cabello, me puse una bata encima del pijama y salí de mi habitación. Pronto sería hora de cenar así que bajé a ver si faltaba algo en la mesa.

Desde el pasillo podía escuchar el sonido de la televisión y el ruido de los trastes en la cocina; el olor a pastel de atún era delicioso y tenía tanta hambre que bajé casi corriendo las escaleras.